¿Tengo ansiedad o angustia? Síntomas y diferencias
¿No sabes si lo que sientes es ansiedad, angustia o estrés? Te explicamos las diferencias, los síntomas más habituales y cuándo puede ser recomendable buscar ayuda psicológica en Manresa.
Antonio Corral Pérez
Cuando el malestar emocional se hace difícil de identificar
En determinados momentos de la vida es normal sentirse inquieto, preocupado o con una sensación de presión interna difícil de explicar. Las responsabilidades, los cambios vitales o la incertidumbre pueden activar nuestro sistema de alerta.
Muchos pacientes llegan a consulta haciéndose este tipo de pregunta ya que lo que sienten es precisamente un malestar que a veces ellos mismos pueden identificar como una especie de ansiedad o angustia e incluso estrés y es completamente comprensible sentirse confundido ante este tipo de malestar.
Por tanto, entender estas palabras que a menudo se utilizan como si fueran lo mismo, describen experiencias emocionales diferentes. Entender qué está pasando puede ayudar a identificar mejor el propio malestar y a encontrar formas más saludables de gestionarlo.
Pero cuando este malestar se repite a menudo o se vuelve muy intenso, muchas personas se hacen la misma pregunta: ¿lo que estoy sintiendo es estrés, ansiedad o angustia?
Cómo saber si tengo ansiedad
La ansiedad es una emoción y como tal no es ni buena ni mala. Es más, tiene el propósito de activar nuestro cuerpo ante una posible amenaza o situación que nos puede poner en peligro.
Cuando esto se mantiene en el tiempo, esta especie de piloto encendido en modo “alerta” sin un peligro concreto o amenaza clara es cuando se produce una cronificación de la ansiedad y es cuando el cuerpo empieza a notarlo:
sentirse inquieto o en alerta constante
tener dificultad para relajarse y concentrarse
anticipar problemas o situaciones negativas (catastrofizar)
experimentar una sensación persistente de tensión como si el cuerpo no pudiera desconectar del todo.
En muchos casos, la ansiedad no aparece solo a nivel emocional, sino también con síntomas físicos.
Síntomas de ansiedad o señales de alerta
La ansiedad puede manifestarse a través de diferentes síntomas.
Síntomas emocionales
preocupación constante que a menudo cuesta detener, aunque la persona lo intente
nerviosismo o inquietud y dificultad atencional.
irritabilidad
dificultad para relajarse
Síntomas físicos
palpitaciones o taquicardia
respiración acelerada
tensión muscular
mareo o sensación de inestabilidad
opresión en el pecho (Una sensación que puede asustar mucho, aunque no sea peligrosa.)
otros (problemas digestivos, erupciones cutáneas, etc.)
insomnio o problemas para dormir.
Aumento o disminución del apetito (hambre emocional)
Síntomas cognitivos
pensamientos repetitivos o catastrofistas
dificultad para concentrarse
sensación de mente saturada (Como si hubiera demasiado “ruido mental”.)
Sensación de niebla mental
Bucles y pensamientos intrusivos que duran horas
Cuando estos síntomas aparecen de forma repentina e intensa, la persona puede experimentar una crisis de ansiedad o episodio de angustia y muchas personas lo viven con miedo pensando que les pasa “algo grave”.
Como el caso de una paciente que precisamente venía muy preocupada porque desde hacía una semana había sufrido dos ataques de angustia por la noche. Al explorar más a fondo estos ataques, descubrimos que llevaba medio año con mucha ansiedad derivada del trabajo y los estudios, por tanto por haber sostenido demasiado tiempo un estrés derivado de una situación específica.
Diferencia entre ansiedad, angustia y estrés
Aunque comparten algunos síntomas, hay diferencias importantes entre estos tres conceptos.
Estrés
El estrés es una respuesta del cuerpo ante una situación concreta que exige una adaptación o esfuerzo. Es lo que nos prepara por ejemplo para asumir una presentación, una entrevista de trabajo o incluso un examen, me gusta hablar de lo que se denomina eustrés o (estrés bueno).
Características habituales:
tiene una causa identificable (trabajo, responsabilidades, presión)
suele disminuir cuando la situación se resuelve
puede ser temporal y adaptativo (de hecho en pequeñas dosis es recomendable)
Ansiedad
Mientras que el distrés o estrés negativo sería el que provocaría la llamada ansiedad. Es decir, la amenaza o la tarea para la que se había activado el estrés ya ha finalizado pero la persona se queda aún activada con la preocupación, la sobre rumiación, etc. Por tanto, la ansiedad es un estado de preocupación o tensión que a menudo está relacionado con la anticipación de situaciones futuras y cuando ya no hay peligro real.
Características habituales:
puede aparecer sin una causa inmediata
genera preocupación persistente aunque no haya situación de peligro real en ese momento.
puede afectar pensamientos, emociones y comportamiento
Angustia
La angustia es una experiencia más intensa y corporal de la ansiedad. Sería lo que comúnmente se conoce como un ataque de pánico.
Características habituales:
sensación de opresión en el pecho
dificultad para respirar
sensación intensa de malestar o pérdida de control
mareo
náuseas
En la práctica clínica, estas experiencias suelen estar conectadas entre sí y formar parte de un mismo proceso de malestar emocional.
Por qué puede aparecer la ansiedad o la angustia
La ansiedad puede aparecer por diversos motivos y a menudo es el resultado de diferentes factores que interactúan entre sí.
Algunos factores habituales son:
períodos prolongados de estrés sin espacios de desconexión temporal
situaciones vitales inciertas o difíciles
sobrecarga mental o preocupaciones constantes
dificultades para gestionar determinadas emociones
experiencias previas que han generado inseguridad
Cuando estos factores se mantienen en el tiempo, el sistema de alerta del cuerpo puede quedar activado con más facilidad, lo que facilita la aparición de la ansiedad.
Cómo afrontar una crisis de ansiedad o un momento de angustia
Cuando aparece una crisis de ansiedad, es habitual sentir una sensación intensa de pérdida de control y es realmente muy desesperante. Aun así, estas crisis suelen disminuir de manera progresiva.
Algunas estrategias que pueden ayudar son:
centrar la atención en la respiración lenta y profunda a nivel diafragmático
recordar que la crisis pasará en unos minutos, tal como han venido estos síntomas acabarán desapareciendo
intentar observar las sensaciones sin luchar constantemente contra ellas
buscar un espacio tranquilo si es posible
hablar con alguien de confianza
Comprender qué está pasando en el cuerpo puede ayudar a reducir el miedo asociado a las sensaciones de ansiedad.
Estas estrategias son las más comunes y no a todo el mundo le funcionan, por eso en terapia escogemos las que te funcionan, las ponemos en práctica y las ajustamos a ti.
Cuándo buscar ayuda profesional
En algunos casos, la ansiedad o la angustia pueden empezar a afectar diferentes áreas de la vida.
Puede ser recomendable consultar con un psicólogo cuando:
los síntomas aparecen con frecuencia
se producen crisis de ansiedad repetidas
el malestar interfiere con el trabajo o las relaciones (familia, amigos, pareja…)
la preocupación es constante y difícil de controlar
la situación genera un sufrimiento emocional importante
La intervención psicológica puede ayudar a entender los factores que mantienen la ansiedad y a desarrollar estrategias para gestionarla de manera más saludable.
Preguntas frecuentes
¿Una crisis de ansiedad puede durar mucho tiempo?
Las crisis de ansiedad suelen alcanzar su punto más intenso en pocos minutos y después disminuyen progresivamente. Aunque la sensación puede resultar muy intensa y desagradable, normalmente el episodio no dura mucho tiempo.
Sería insoportable para el cuerpo poder prolongar esta sensación y activación durante mucho más tiempo.
¿Qué puedo hacer si tengo una crisis de ansiedad en un lugar público?
En terapia exploramos las técnicas que mejor se adaptan a cada persona de manera cuidadosa.
No obstante una de las recomendaciones que hacemos es intentar centrar la atención en la respiración lenta y diafragmática, buscar un espacio tranquilo si es posible y recordar que aunque las sensaciones de esta crisis son muy desagradables y realmente amenazantes, acaban pasando.
¿La ansiedad puede aparecer sin una causa clara?
Sí. En algunos casos la persona puede experimentar síntomas de ansiedad sin identificar una situación concreta que los desencadene.
A menudo intervienen factores como el estrés acumulado, la preocupación constante o la fatiga emocional. No es extraño que un paciente nos comente en consulta -“no sé por qué tengo ansiedad si no me ha pasado nada que yo sepa”.
Esto es mucho más común de lo que pensamos y no hace falta esperar a identificar las causas para hacer terapia ya que a veces todo parece estar bien hasta que empezamos a mirar un poco hacia dentro, analizando qué está pasando o qué ha pasado en los últimos años o meses.
¿La ansiedad puede desaparecer sola con el tiempo?
En algunos casos puede disminuir cuando la situación que genera estrés se resuelve. No obstante, cuando la ansiedad se mantiene durante mucho tiempo o interfiere con la vida cotidiana, puede ser útil buscar apoyo profesional.
De hecho, mi experiencia como psicólogo deja claro que una vez se ha entrado en el círculo vicioso de la ansiedad y los ataques de angustia, raramente los síntomas desaparecen por sí solos.
¿Los hábitos de vida pueden influir en la ansiedad?
Sí. Factores como la falta de descanso, el estrés prolongado, el consumo excesivo de cafeína o la falta de actividad física pueden aumentar la sensación de ansiedad en algunas personas.
Incluso a nivel de pensamientos: pensamientos negativos, falta de organización y planificación del tiempo, o una mala gestión emocional, pueden ser factores precipitantes y de riesgo.
Hace unas semanas un paciente con ataques de pánico recurrentes, y después de varias sesiones, descubrimos que su gestión emocional bloqueando emociones como la ira o la rabia sin atenderlas, estaban provocando esos picos de angustia.
¿Cuánto puede durar el tratamiento de la ansiedad?
La duración puede variar según cada persona y la situación concreta. En muchos casos, con apoyo psicológico y estrategias de gestión emocional, es posible observar mejoras progresivas en unas semanas o meses. El tratamiento siempre es individualizado y ajustado a cada persona y a sus circunstancias.
Psicólogo con enfoque en el desarrollo personal y la gestión emocional, orientado a ayudar a comprender el malestar y recuperar el bienestar desde un proceso realista y adaptado a cada persona.
Colaborador del Centre Àgora XXI, ofrezco un espacio terapéutico seguro y respetuoso, trabajando aspectos como la ansiedad, la depresión, la autoestima y la asertividad, potenciando que cada persona desarrolle sus propias herramientas emocionales.
Antonio Corral Pérez Psicólogo colegiado núm.35.190
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